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29 de marzo de 2018

  • 29.3.18
Los aficionados del fútbol tiene la memoria larga. Y muy buena. Sobre todo por lo que concierne los equipos que marcaron algunos momentos de manera contundente y que hicieron historia en una determinada época. Por supuesto los equipos que ganaron son los que más se quedan en la memoria común, como puede ser para el Ajax de los años ‘70, el Milán de Arrigo Sacchi y el Barça de Pep Guardiola.



Sin embargo, también puede haber un equipo que hace historia sin haber ganado nada. Ni haberse acercado a ello. Estamos hablando del Málaga CF, que en la temporada 2012-13 logró llegar a cuartos de final de Champions League y estuvo a pocos minutos de clasificarse a semis. Aquel equipo, entrenado por el chileno Manuel Pellegrini, había sido armado por las inversiones del jefe catarí Al Thani y con el propósito de hacer de los boquerones una escuadra temible en toda España.

Ya de por sí favorecido por una cantera que suele dar frutos importantes, el Málaga veía llegar poco a poco una serie de futbolistas de renombre y con recorrido. Con ya en el equipo un fenómeno en potencia como Isco, que ahora es un fijo de la selección española y es de los más fiables del Real Madrid, al técnico chileno le bastó con añadir unos cuantos jugadores expertos para crear un equipo que haría temblar al Borussia Dortmund.

El portero Caballero, el defensa Demichelis y los atacantes Joaquín Sánchez, Julio Baptista y Saviola serían las otras estrellas que tirarían del carro en un equipo lleno de desparpajo y entusiasmo. La derrota por 3 a 2 en el Westfalen Stadion de Dortmund llegó tras una remontada del equipo alemán. El Málaga conducía 2 a 1 pero Reus empató en el final y, solamente un minuto más tarde, Santana marcó el 3 a 2 decisivo que condenó a los boquerones.

En claro fuera de juego, el gol fue validado y el Málaga acabó desquiciado y apaleado injustamente. Sin embargo su gesta fue reconocida en el ámbito del fútbol europeo y en la Rosaleda siempre recordarán partidos épicos como la victoria contra el Milan en la fase de grupos y el triunfo contra el Oporto en octavos de final.

Ahora que el Málaga está en horas bajas, es decir se encuentra último en la tabla de la Liga Santander, aquel recuerdo remonta nostálgico y melancólico en los hinchas que hoy tienen que presenciar a un espectáculo poco feliz. Con tan solo 14 puntos y sin ningún futbolista de nivel, el conjunto malagueño ha vivido un declive importante e irreversible.

Desde la partida de Pellegrini, un entrenador querido y sabio, el Málaga no ha podido resistir en lo más alto de la Liga, y el descenso es prácticamente un fin anunciado. En los ojos de sus hinchas está todavía el recuerdo de aquel cuarto de final de Champions de hace cinco años. Ahora queda empezar de cero. Nuevamente.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL


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