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9 de febrero de 2018

  • 9.2.18
Expertos en Viticultura de las universidades de Navarra y Cádiz han visitado esta semana Montilla para conocer en profundidad el sistema de poda tradicional de los viñedos de la variedad Pedro Ximénez que divulgó el técnico agrícola Francisco Solano Bellido a partir de la pasada década de los años sesenta.



A lo largo de dos días, miembros del Aula de Viticultura del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, encabezados por Juan Portero y Ángela Portero, han acompañado a un grupo de expertos de la Universidad de Navarra y de la Universidad de Cádiz interesados en conocer el peculiar sistema de poda que se lleva a cabo en el marco vitivinícola cordobés y que permite rejuvenecer las cepas y alargar la vida productiva de las plantas.

La popular Casa Palop de Montilla acogió un encuentro que, bajo el título Cómo podar la viña para que viva más de cien años, reunió a discípulos de Francisco Solano Bellido –que formó a más de 2.000 agricultores de los 17 municipios que conforman la DOP Montilla-Moriles– con Luis Gonzaga Santesteban, director del Departamento de Producción Agraria de la Universidad Pública de Navarra, y con Ana Jiménez Cantizano, profesora del Área de Producción Vegetal de la Universidad de Cádiz.

Durante la sesión, que también contó con la participación de Julián Palacios, ingeniero agrónomo y asesor de Viticultura, el ingeniero técnico agrícola Juan Portero Laguna, responsable del Aula de Viticultura del Consejo Regulador, describió la forma de poda tradicional “a la ciega” o “a la casquera”, enseñanzas que la mayoría de los asistentes recibieron de Francisco Solano Bellido, quien describió el “vaso horizontal” como el sistema de formación tradicional de la zona Montilla-Moriles.

Tras estudiar el comportamiento de las distintas variedades de uva en comarcas vitivinícolas de La Rioja, Ribera del Duero o Jerez de la Frontera, Francisco Solano Bellido –que falleció en 2015 a los 82 años– diseñó un sistema de poda específico para cada tipo de cepa que todavía se sigue practicando en muchas regiones de España.

"Él defendió siempre respetar el sistema vascular o de corrientes, muy importante para propiciar la circulación de savia en la planta y favorecer su regeneración", detalló Portero, quien abordó también la técnica del "desporrillo", que permite eliminar la madera muerta de las cepas sin que la producción se vea afectada, una técnica que, como destacó Julián Palacios, "ya se está llevando a cabo en las zonas más prestigiosas de Francia con el objetivo de rejuvenecer las cepas".



Por su parte, Ángela Portero recordó que casi la mitad de los viñedos de la zona Montilla-Moriles están aún plantados según el sistema de vaso horizontal, de ahí que se planteara el debate sobre la necesidad de mantener estos viñedos, aumentando su rentabilidad para evitar su arranque y fomentando las labores tradicionales como la poda a la casquera.

Nacido en Montilla en 1933, Francisco Solano Bellido fue el artífice de la introducción de las variedades tintas en la provincia de Córdoba, allá por el año 1973, con las que se propuso elaborar un vino multivarietal con 26 tipos de uva tinta diferentes. La producción de este caldo genuino, que fue vinificado por Juan Portero, se llevó a cabo en el lagar de Las Capotas de Montilla y tuvo como resultado la elaboración de un vino de "excelente calidad", tal y como recogieron las publicaciones especializadas de la época.

En la zona Montilla-Moriles, Solano Bellido asesoró a las Bodegas Gracia Hermanos y a Navisa Industrial, así como a la mayoría de los lagares de la Sierra de Montilla. En los años setenta, fue destinado por el Gobierno de España a Jerez de la Frontera, donde impartió cursos a los trabajadores de firmas bodegueras como Domecq, Garvey o González Byass.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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