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13 de febrero de 2018

  • 13.2.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de la queja de una vecina por la pasividad de determinadas empresas ante el consumo de alcohol por parte de menores de edad. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Para ponerles en situación, me gustaría explicarles que este viernes fue la fiesta de Carnaval en un conocido establecimiento hostelero de Montilla. Una fiesta para pasarlo bien, para disfrutar, para reírse y para bailar. Alrededor de las 3.20 de la madruga recibimos la llamada de una amiga de un chico de 16 años que, según nos indican, se encontraba en un estado de embriaguez absoluta.

La madre y la hermana del joven fueron en su busca y, al llegar a la zona, se encontraron una imagen casi salida de una película de zombies: niños menores de edad saltando o caminando por mitad de la carretera, completamente borrachos, junto a coches con la música a todo volumen, entre otras muchas cosas.

Los familiares del chico llegaron a por él, lo recogieron y, ante el estado de embriaguez que presentaba, tuvieron que llevarlo al Hospital Comarcal de Montilla. El chico ya se encuentra bien, por fortuna.

Ante situaciones de este tipo nos pueden asaltar dudas acerca de quién es la culpa: si de los familiares, del propio chico o, incluso, de los amigos. Porque, ciertamente, es verdad que partiendo de una buena educación acerca de los peligros que entraña el excesivo consumo de alcohol, muchas de estas situaciones se podrían prevenir con una intervención a tiempo.

Pero, aparte de todo ello, me gustaría plantear varias preguntas a las empresas. Primero, a la que promovió la fiesta: ¿Quién se encarga de la bebida? ¿Y de la seguridad en el exterior del recinto? ¿Cumplió la empresa con el aforo que marca la ley?

Y ahora me quiero dirigir al famoso supermercado de Montilla que vendió las bebidas y que fueron adquiridas por los propios chicos, que tienen un rango de edad de entre 15 y 16 años. Y no, nadie les pidió el DNI cuando efectuaron la compra. ¿Hasta dónde se encuentra controlada esta situación? ¿Hasta dónde llegan los límites de estas empresas?

MARÍA M. P.

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.








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