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24 de febrero de 2018

  • 24.2.18
El mundo de música juvenil cambió radicalmente cuando en el año 1967 apareció en el mercado el que para muchos es el mejor disco de la historia del rock: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles. Pero no solo lo es por su contenido, sino que también su espléndida cubierta diseñada conjuntamente por la estadounidense Jann Haworth y el británico Peter Blake, genial cuadro que marcó un auténtico hito en la creatividad y la imaginación del diseño de las cubiertas de los elepés.



Esta portada sería, pues, el inicio de un estilo abigarrado o con tintes de barroquismo gráfico (si se me permite esta expresión) que ha tenido continuidad a lo largo de las siguientes décadas. Dado que el gran disco de los Beatles ya fue comentado en Discos y Portadas (1), y su posterior utilización humorística por Frank Zappa en We’re Only in it for the Money en Discos y Portadas (19), voy a iniciar en esta ocasión un recorrido por este estilo de portadas con imágenes sobrecargadas comenzando con Disraeli Gears del grupo Cream, aparecido en el año 1969, y finalizando por el genial Fala de M.I.A., que vio la luz en 2007.

En esta entrega me quiero centrar de modo especial en la construcción de las ilustraciones de las carátulas de los elepés en los que voluntariamente se buscaba, por parte de quienes las diseñaron, la profusión y exuberancia de elementos que componían la imagen última con el fin de lograr un diseño original, en línea opuesta a la simplicidad que mayoritariamente han presidido las portadas de los discos a lo largo del tiempo.



Tal como he apuntado, en el año 1967 vería la luz el que sería el segundo elepé del ‘supergrupo’ formado por Ginger Baker (batería), Jack Bruce (bajo) y Eric Clapton (guitarra y voz). Conviene recordar que en el mismo se encontraba el inolvidable tema Sunshine of Your Love.

La cubierta fue diseñada por el artista australiano Martin Sharp, que durante un tiempo vivió en la misma dirección del barrio londinense de Chelsea en el que residía Eric Clapton. En ella, encontramos los rostros de los tres miembros de la banda, en el orden en el que los he descrito, rodeados de múltiples elementos, siguiendo la estética del sonido underground, tan en boga por aquellos años. El conjunto nos recuerda a una especie de collage, aunque en realidad es un dibujo, que se lleva a cabo alrededor de los rostros, con claro predominio del rojo que se desplaza hacia la tonalidad magenta.



Si el Sgt. Pepper’s fue un disco de genial portada, podemos apuntar que la continuidad de las carátulas con tintes ‘barrocos’ aparecería con el segundo disco de Santana. En efecto, la banda de Carlos Santana publicaría en 1970 un elepé que contenía temas tan atractivos como Black Magic Woman, que estaba firmado por Peter Green de Fleetwood Mac, Oye cómo va, de Tito Puente o Samba para ti, del propio Carlos Santana.

La sorprendente portada es una obra titulada Anunciación del artista Mati Klarwein, pintor judío de origen polaco que durante años vivió en el municipio mallorquín de Deià, por lo que tuvo una clara influencia del surrealismo de Salvador Dalí.

En el cuadro, que abierta la portada estaría completo, nos presenta a una virgen africana, negra, desnuda y tapada por una paloma, al tiempo que un ángel rojo se presenta montado sobre un tambor a modo de una anunciación. Y todo ello en un entorno abigarrado, complejo y lleno de formas coloristas.



En el año 1980, y en ciudad británica de Manchester, se formó en grupo de rock alternativo Happy Mondays liderado por Shaun Ryder, que alcanzó su máxima popularidad con Pills ‘n’ Trills and Bellyaches, lanzado en 1990.

Su música era una mezcla de rock, funk, acid house y psicodelia. Todo un repertorio de sonidos con enorme carga lúdica que tuvo buena acogida, ya que con este elepé alcanzaron el disco de platino en el Reino Unido. A pesar del éxito obtenido, el grupo se separó en el año 1993.

En consonancia con la fusión de estilos de Happy Mondays, se aborda la composición de la portada de Pills ‘n’ Trills and Bellyaches que le fue encargada al equipo de diseño Central Station Design, con estudio también de Manchester.

Tomando los postulados artísticos de Andy Wharhol, en los que las imágenes de la sociedad de consumo eran elevadas a la categoría de arte de masas, crean una carátula llena de elementos sacados de los cómics y de las marcas comerciales, con tal complejidad visual que se hace difícil reconocer tanto el nombre de la banda como el título del propio disco.



Volver a lograr un éxito similar a Thriller, el disco más vendido de la historia de la música pop-rock, se hacía una empresa casi imposible; pero cuando, en 1991, Michael Jackson sacó su doble elepé Dangerous nos ofreció un brillante trabajo con 14 temas, ya sin el apoyo de Quincy Jones. Allí estaban Jam, Black or White o Remember the Time como muestras de su imponente creatividad.

Para la cubierta del disco, en esta ocasión el sello Epic no acudió a una fotografía del cantante, como era habitual, sino que encargó al pintor estadounidense Mark Ryden el diseño de la misma. Y acierto fue total, puesto que Ryden, una especie de El Bosco del siglo XX, diseñó un cuadro complejo visualmente y cargado de múltiples simbolismos, en el que predominaban los ojos del artista que miran hacia el espectador desde una especie de antifaz a modo de corona. El resultado: una de las mejores portadas de todos los tiempos para el que fuera el rey del pop.



Pareciera que llegados al punto más alto de la creatividad en los grupos y cantantes se produjera un fuerte vértigo que conduce inexorablemente a la crisis. Es lo que le sucedió también con el grupo francés Mano Negra liderado por Manu Chao, ya que, tras el cuarto álbum de estudio, Casa Babylon, su líder decide caminar en solitario. Hay que reconocer que gran parte de las canciones del disco al estar cantadas en español dio lugar a que no saliera a la venta ni en el Reino Unido ni en Estados Unidos, dos potentes mercados musicales. Pero Manu Chao no renunciaría a cantar en su lengua materna.

El diseño de la portada de Casa Babylon recuerda a un collage retro con temas que evocan el mundo del circo. En el centro del cuadro aparece un hombre boca abajo, dentro de una caja acristalada llena de agua, que la sostiene una especie de personaje verde; en los lados, el nombre del grupo enmarcado; arriba, dos elefantes; abajo un mono en bicicleta y un mago oriental junto a una bailarina. Collage que evoca la magia y el barroquismo del mundo circense.



Pero los collages no solo se logran recortando el papel y pegando las figuras, o acudiendo a trazar dibujos complejos, sino que también se consiguen con fotografías que se agrupan entre ellas para formar un resultado lleno de elementos visuales.

Es lo que acontece con el disco de Panda Bear, el nombre que se atribuye Noah Lennox, líder de Animal Collective, cuando decide grabar por su cuenta e indicarnos que no se olvida de las voces y arreglos de los míticos Beach Boys. Eso sí, reciclados para una música del siglo veintiuno.

De este modo, en el 2007, y en los estudios de Lisboa donde reside con su pareja, graba Person Pitch, un monumental edificio de sonidos y ruidos que alcanza la cima con el largo y alegre tema Bro’s. Y como tarjeta de presentación nos muestra esa fotografía-collage de niños y niñas agrupados en una piscina circular, rodeados de un pequeño zoo, ya que aparece un grupo de animales: tigre, gorila, llama, koala, oso panda, pájaro, etc. Es el mundo bullicioso y alegre de los pequeños trasladado tanto a la música como a la portada del brillante Person Pitch.



Y a quienes les gusta Animal Collective –o las grabaciones de su líder que firma como Panda Bear– no pueden dejar de atraerles la música de M.I.A., especialmente su espléndido y exuberante Kala, que vio la luz en el mismo año que el citado de Panda Bear, es decir, en el año 2007.

Quisiera apuntar que Mathangi ‘Maya’ Arulpragasam (M.I.A.) es la música británica de origen tamil cingalés que logra hipnotizarnos con su segundo disco, construido con una confluencia de música electrónica, rap, pop japonés y voces que se superponen a otras femeninas, logrando un mosaico vitalista y muy bailable.

Para que visualmente nos hagamos una idea de ese intenso collage musical, la portada nos presenta el rostro de M.I.A. dentro de un círculo, portando gafas negras, y con un mensaje escrito: “Fight On!”. Fuera del círculo, vuelve a aparecer en cuatro pequeños óvalos, en versión negativa y sobre un fondo multicolor de formas geométricas con intensos cromatismos que nos evocan los diseños de los tapices hindúes, jamaicanos o latinoamericanos.

AURELIANO SÁINZ


DEPORTES - MONTILLA DIGITAL



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