:::: MENU ::::

16 de enero de 2018

  • 16.1.18
El Consejo Provincial de Medio Ambiente y Biodiversidad ha informado favorablemente acerca de la inclusión de cuatro nuevas lagunas cordobesas en el Inventario de Humedales de Andalucía. Se trata de las de Gamonosa y Consuegra en Baena; Jarata en Montilla y San Cristóbal en Cabra que, de este modo, se suman a los 27 humedales cordobeses ya incluidos con anterioridad.



Tal y como destacó ayer la Junta, "se trata de lagunas de carácter temporal que mantienen de dos a cinco meses una lámina de agua de distintas profundidades, según la cantidad de lluvias". Dos de ellas dependen exclusivamente del agua de escorrentía y de lluvia caída directamente sobre ellas y otras dos parecen tener cierta relación con acuíferos subterráneos. Su superficie oscila desde las 1,29 hectáreas de Consuegra a las 8,65 de Jarata, siendo de 1,97 en Gamonosa y de 2,29 en San Cristóbal.

Estas lagunas tienen interés geológico, geomorfológico y cultural. Algunas presentan poblaciones de Marsilea strigosa, un trébol, especie incluida en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas como “vulnerable”. Otras presentan poblaciones de interés de gallipato y tritón pigmeo, así como variedad de aves acuáticas como ánades reales, zampullines, fochas, y cigüeñuelas.

Tres de las lagunas son de titularidad privada y una es pública, la de Jarata, al tratarse de un descansadero de la vía pecuaria Malabrigo o Cansinos. En este último caso el Ayuntamiento de Montilla viene realizando diversas acciones de concienciación para que se recupere este humedal.

Todas estas lagunas se encuentran rodeadas de olivares y presentan problemas propios que genera este tipo de agricultura, la colmatación de los vasos lagunares y la contaminación difusa de abonos y fitosanitarios. En el caso de la laguna de San Cristóbal, el Plan General de Ordenación Urbana de Cabra plantea la construcción de un centro didáctico de interpretación de la naturaleza.

Un enclave natural en proceso de recuperación

Con una extensión total de unas 13,4 hectáreas, el terreno sobre el que se asienta la laguna está formado por materiales impermeables pertenecientes al Triásico, muy similares a los de las diferentes lagunas del Sur de la provincia de Córdoba.

La presencia de sal en el suelo y su tendencia a encharcarse en época de lluvias favorecen la proliferación de tarajes, un arbusto perteneciente a la familia Tamaricaceae que se encuentra en el Mediterráneo occidental, aunque también son frecuentes los carrizos. No obstante, la especie más extendida en la llanura inundable es de carácter nitrófilo y halófilo. Esta vegetación era utilizada por diferentes aves para anidar, entre las que destacaban cigüeñas, ánades, avefrías, fochas, pollas de agua y limícolas o zancudas. También eran frecuentes los anfibios como sapos y ranas.

Las primeras referencias históricas documentadas sobre la Laguna de Jarata se remontan a 1528, tal y como constan en las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Montilla, que aluden a la costumbre de repartir entre los dueños de ganado lanar los aguaderos del término municipal para que en ellos pudieran abrevarse los rebaños.

Varios documentos que se conservan en el Archivo Histórico Local también constatan que en la segunda mitad del siglo XX el paraje de Jarata se transformaba en una laguna, fundamentalmente durante los inviernos más lluviosos. Sin embargo, las captaciones de agua para las labores agrícolas provocaron la desecación de la zona.

Con todo, en el año 1996, uno de los más lluviosos del último siglo, el paraje de Jarata se volvió a encharcar, lo que llevó al Ayuntamiento de Montilla a plantearse la posibilidad de recuperar la laguna. Por ello, en mayo de 1997, el Consistorio solicitó una subvención para actividades de voluntariado ambiental, consistentes en la plantación de vegetación hidrófila en su entorno.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN


DEPORTES - MONTILLA DIGITAL



FIRMAS

Montilla Digital te escucha Escríbenos