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14 de agosto de 2017

  • 14.8.17
Un racimo de 3.150 gramos de peso y 12,30 grados Baumé que fue recolectado por Manuel Serrano en el Lagar de las Flores, en el corazón mismo de la Sierra de Montilla, se impuso al mediodía de ayer en el Concurso Provincial de Racimos de Uva del Llano del Espinar, una peculiar iniciativa que marca de forma simbólica el inicio de la vendimia en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles y que ayer cumplió su vigésimo tercera edición.



El concurso, celebrado en el recinto ferial en torno a las 13.00 de la tarde, reunió a decenas de vecinos de esta pedanía en la que habitan unos 600 vecinos y que pertenece a Castro del Río, pese a encontrarse más próxima a Nueva Carteya o Montilla.

Con la ayuda de un refractómetro para medir la cantidad de azúcar en el jugo de las uvas, el presidente de la cooperativa La Aurora, Juan Rafael Portero, junto a Juan y Ángela Portero, técnicos del Aula de Viticultura del Consejo Regulador, inspeccionaron uno a uno los casi cincuenta racimos que concurrieron al concurso para valorar la graduación, el peso y el estado sanitario de los frutos.

Junto con el primer premio, dotado con 150 euros en metálico para el racimo de mayor peso de la variedad Pedro Ximénez, el jurado reconoció con el segundo premio a Concepción Zamora, ganadora de la edición del pasado año, gracias a un racimo de la variedad autóctona que pesó 3.400 gramos y que presentó 11,30 grados Baumé.

Finalmente, el tercer premio en la categoría de Pedro Ximénez recayó en la joven viticultora Rosa López, gracias a un racimo de 2.150 gramos de peso y 10,63 grados Baumé. La terna de ganadores la completó Francisco Adamuz, que se impuso en la categoría Libre con un racimo de 4.400 gramos y 11,90 grados.



El presidente de la cooperativa La Aurora, que además de patrocinar el concurso ejerce como miembro del jurado, recordó que el Concurso Provincial de Racimos de Uva del Llano del Espinar esboza desde el año 1995 una previsión bastante certera de cómo será la vendimia en el marco Montilla-Moriles.

De este modo, los racimos que se sometieron ayer a la valoración del jurado fueron sensiblemente más pequeños que los que se han visto en ediciones anteriores, como consecuencia de la escasez de agua y de las elevadas temperaturas que vienen padeciendo los viñedos de la DOP Montilla-Moriles desde la pasada primavera.

Pese a todo, el estado sanitario de los casi cincuenta racimos que concurrieron al concurso era “perfecto” en opinión de Juan Rafael Portero, quien explicó que las primeras semanas de vendimia han permitido constatar que “el fruto no presenta ninguna enfermedad que pueda afectar posteriormente a la calidad de nuestros vinos”.

El presidente de la cooperativa La Aurora, que estuvo acompañado por el alcalde de Castro del Río, José Luis Caravaca, alabó el "buen nivel de participación" de este concurso que representa uno de los momentos más esperados del año para los viticultores de esta pedanía situada entre Montilla, Castro del Río y Nueva Carteya.



No en vano, a partir del mes de mayo, momento en que se empiezan a retirar los pámpanos de las cepas, los agricultores del Llano del Espinar empiezan a tomar nota de la localización de aquellos racimos que sobresalen del resto por su tamaño o por su buen aspecto.

El Concurso Provincial de Racimos de Uva del Llano del Espinar concluyó con un pequeño homenaje al ingeniero técnico agrícola montillano Juan Portero Laguna, responsable del Aula de Viticultura del Consejo Regulador, quien no ha faltado a ninguna de las 23 ediciones de esta iniciativa como miembro del jurado.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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