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19 de abril de 2017

  • 19.4.17
Apenas ocho meses después de incorporarse a la plantilla del Hotel Valbusenda, un prestigioso hotel de cinco estrellas ubicado en la localidad zamorana de Toro, epicentro de una de las Denominaciones de Origen Protegidas vitivinícolas más reconocidas de España, la joven montillana Rocío Rey González suma un nuevo reconocimiento a su intensa trayectoria profesional, tras haber sido designada por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles como primera Sumiller Embajadora de la Cata del Vino, cuya trigésimo cuarta edición arrancó anoche en el Palacio de La Merced, sede de la Diputación de Córdoba.



De esta forma, el máximo órgano de control de los vinos cordobeses ha querido distinguir a esta licenciada en Ciencias Ambientales que, un buen día, tras obtener su Grado Superior en Vitivinicultura en el IES Emilio Canalejo Olmeda de Montilla, decidió dar un giro radical a su vida y entregar sus pasiones y sus desvelos al vino, ese producto delicado, único en el mundo, que nace de las viñas asentadas en los terrenos ondulados y calizos de la Sierra de Montilla y de Moriles Alto.

En febrero del pasado año, Rocío Rey recogió de manos de la Asociación de Periodistas y Escritores Gastronómicos de Baleares el Premio a la Mejor Jefa de Sala y Sumiller del año 2015, fruto de un trabajo duro y callado, que se inició en el verano del 2005 como camarera del catering del Restaurante Las Camachas y que continuaría seis años más tarde como enóloga de Bodegas Robles, una firma que, con el paso de los años, se ha convertido en todo un referente internacional en la elaboración de vinos ecológicos.

Fue en ese lugar en el que las técnicas más tradicionales interaccionan de forma fluida con la tecnología más avanzada, donde Rocío Rey quedó definitivamente prendada por el vino, un sentimiento que corroboraría un año más tarde en la localidad conquense de Pozoamargo, a donde se marchó para trabajar como técnica de laboratorio de las Bodegas Casa Gualda, santo y seña de los vinos de Castilla-La Mancha.

No obstante, no sería hasta el año 2014 cuando Rocío Rey tomaría contacto con la sumillería, una profesión cada vez más en boga y a la que se le confía el mantenimiento de las bodegas y el servicio de vinos y licores en los mejores restaurantes. Tras realizar prácticas profesionales en el restaurante Atrio, situado en la plaza de San Mateo de Cáceres, y reconocido con dos estrellas Michelín, la joven montillana puso rumbo a Menorca, para hacerse cargo de la dirección de sala y de la sumillería del Restaurante Agua, un templo dedicado a la gastronomía enclavado en uno de los establecimientos hoteleros más prestigiosos de Ciudadela: el Can Faustino.

La decisión no pudo ser más acertada. Su apasionada labor en la bodega de este hotel de cinco estrellas le valió, en apenas un año, el premio más codiciado por los profesionales de su sector. Un galardón que, a la postre, le ha abierto algunas puertas tan interesantes como las del Valbusenda de Toro, uno de los alojamientos más prestigiosos de Castilla y León donde, desde el pasado mes de agosto, Rocío Rey González cuida de sus vinos.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: HOTEL VALBUSENDA




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