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23 de febrero de 2017

  • 23.2.17
La falta de actuaciones de conservación en la cubierta y en la fachada del Teatro Garnelo desde su reforma en el año 1999 ha provocado numerosos problemas de filtraciones de agua en el interior del histórico inmueble. Por ello, el Ayuntamiento de Montilla ha destinado 20.000 euros a la rehabilitación integral de la cubierta para tratar de frenar los daños generados por la humedad.



"Las humedades que se han ido filtrando a lo largo de los años han afectado de forma muy significativa a la zona de la cabina de iluminación y sonido", reconoció ayer la teniente de alcalde del Área Sociocultural, Conchi Espejo, quien hizo hincapié en que el equipo de gobierno ha tenido que postergar las actuaciones "hasta contar con los recursos necesarios para realizarla de forma integral".

Para ello, el Ayuntamiento ha destinado los recursos económicos de los ejercicios de 2016 y 2017 a las labores de limpieza e impermeabilización de la fachada, así como al sellado de las grietas existentes en la ornamentación de yeso, concebida originalmente por el artista montillano Manuel Garnelo.

De igual modo, el equipo de gobierno ha previsto la recuperación de la tela asfáltica de la cubierta del teatro, toda vez que en el interior se recuperarán las partes de carpintería afectadas por la humedad y se repondrá parte del falso techo desprendido en los últimos años.

"Desde la reforma del teatro, que concluyó en 1999, no se habían realizado las actuaciones de mantenimiento que requería el recinto, por lo que ahora ha sido necesaria una recuperación integral", detalló, por su parte, la teniente de alcalde de Servicios, Obras Públicas, Medio Ambiente y Agricultura, Raquel Casado, quien apuntó que los trabajos de rehabilitación concluirán en un plazo de tres semanas, con tiempo suficiente para la celebración del centenario de la apertura del Garnelo, que albergó su primera actividad el 17 de agosto de 1917.



Asimismo, la teniente de alcalde del Área Sociocultural anunció que, tras esta intervención integral, el equipo de gobierno fijará un calendario de actuaciones de mantenimiento regulares en este espacio escénico. "Este edificio emblemático debe estar a la altura de la cantidad y calidad de las actividades que se desarrollan en su interior", defendió Conchi Espejo.

Un edificio centenario

El pasado mes de diciembre se cumplieron diecisiete años de la reapertura al público del Teatro Garnelo, el auténtico templo de la cultura montillana, tras la profunda remodelación a la que fue sometido entre los años 1996 y 2000.

Aunque el actual edificio ha perdido parte del sabor que lo caracterizaba antes de su reforma –y que todavía permanece intacto en la retina de muchos montillanos–, sí que mantiene las trazas esenciales que ideó el bibliófilo e impresor Bernabé Fernández Canivell, hijo del inventor del célebre Ceregumil.

En su construcción, que concluyó en 1917, se trató de rendir homenaje al modernismo, aunque la falta de fondos obligó a aplicar recortes en la calidad de los materiales que, a la postre, determinarían también el propio devenir del edificio, que hubo de ser reconstruido ocho décadas más tarde.



El teatro, que constituye junto a la ermita de La Rosa y al edificio de La Tercia el centro neurálgico del casco histórico de Montilla, rinde tributo en su nomenclatura a dos célebres artistas locales, los hermanos Garnelo, y pasó a gozar enseguida de un gran predicamento en ambientes culturales, fruto en buena medida de la fuerte tradición teatral de la que gozaba Montilla desde mediados del siglo XVI.

Tras acoger en los años cuarenta y cincuenta los espectáculos de las mejores compañías del país, su identidad teatral fue decayendo de forma paulatina hasta convertirse, casi exclusivamente, en una sala de cine bastante concurrida.

En 1996, Ferrovial inició las obras de remodelación del teatro, que contaron con un presupuesto de 3,1 millones de euros. El 80 por ciento de la actuación fue financiada por la Junta de Andalucía, mientras que el 20 por ciento restante –unos 623.000 euros– fue aportado por el Ayuntamiento de Montilla.

La intervención –que supuso realmente una reconstrucción del edificio, a excepción de la fachada– no estuvo exenta de polémica, ya que las nuevas normas de accesibilidad obligaron a reducir el aforo hasta los 300 espectadores. Con todo, muchas compañías destacan la buena acústica de la sala y su extraordinario equipamiento.

I. TÉLLEZ / J.P. BELLIDO
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR / MANUEL GONZÁLEZ


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