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15 de octubre de 2016

  • 15.10.16
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta escrita por una vecina de la localidad barcelonesa de Roda de Ter sobre la situación por la que atraviesa una perra que ahora se encuentra en Montilla. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Dana es una perra. Aun así, o precisamente por este motivo, me gustaría que siguieran leyendo. Alguien podría pensar que estoy despreciando a las personas: nada más lejos de la realidad. A mí me gustan los animales, y los perros aún más, y no creo que una persona que ame a los perros pueda ser una mala persona.

Pero también creo que hay muchas personas que, viendo precisamente el amor que sentimos algunos hacia los animales, han visto un negocio claro: criadores de perros, fabricantes de comida, tiendas de mascotas... Prueben a entrar en Internet, tecleen "negocio con perros" y verán. Y lo peor de todo es que nos parece de lo más natural.

Llegados a este punto me pregunto qué pasa con las perreras. A Dana la tuve en acogida junto con otros perros y, a pesar de ser una perra que, por sus antecedentes, no era fácil, gracias a mi experiencia y afecto la traté como se merecía y necesitaba, por ello, le dediqué más tiempo y esfuerzo.

Es una perra que necesita correr, espacios abiertos, oler el campo, perseguir sueños, regalar vida, jugar junto con otros perros. Un mal día del mes de junio tuve que devolver a Dana a la protectora que me había solicitado la adopción, con la promesa de que encontrarían una buena familia de adopción y, mientras, estaría en un refugio cerca del pueblo donde vivo, en Roda de Ter. Dicha protectora está vinculada a una tienda de mascotas de la misma localidad, que me llevaba los perros en adopción.

Su partida fue dura y, al poco, se me dijo por parte de la responsable, Nuria, que ya habían encontrado familias para ellos, pero tenían que pasar necesariamente por un periplo geográfico: ir hasta Montilla y, desde allí, a un país extranjero. Pensando en la veracidad de la información, renuncié a poder verla para que pudiera estar mejor.

La verdad no ha sido esta, Dana está en una perrera privada en Montilla, regentada por parte de una persona que vive en Madrid. Pedí información sobre su estado y, tras insistir, finalmente sólo obtuve una grabación de Dana, escuálida y encerrada en una jaula.

Inmediatamente pedí su adopción tanto al refugio como a la responsable de la tienda de mascotas de Roda y el resultado ha sido el silencio y la no respuesta. La misma persona que me pidió que la tuviera en acogida ahora no me la quiere dar en adopción y prefiere que esté enjaulada en Montilla a que esté libre y bien cuidada en Roda.

La realidad es que no entiendo nada, ni quiero culpar a nadie, pero me gustaría saber quién ha dado potestad a las protectoras e intermediarias para juzgar y decidir sobre la vida de los animales y los sentimientos de las personas. ¿Qué ganan con tener a Dana sacrificada? ¿Qué intereses se mueven? Yo, en definitiva, solo sé que Dana está sufriendo y, por este motivo, yo también. Pero qué más da: solo es una perra.

ANNA CLAUDIA SCHRÖH SEMANYSZYN
FOTO: ARCHIVO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.







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