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23 de agosto de 2016

  • 23.8.16
Las Meninas no solo es el cuadro más famoso de Velázquez: es también la obra más conocida del Museo del Prado y la que mejor resume el carácter único del genial pintor sevillano. A primera vista, se trata de un cuadro sencillo, una estampa de un momento de la vida en palacio en tiempos de Felipe IV. Pero las apariencias son engañosas: la obra encierra numerosas lecturas y matices. No en vano, se trata de uno de los cuadros más analizados de la historia del arte.



El cuadro presenta al pintor capturando una escena cortesana en una amplia sala del Alcázar de Madrid. La infanta Margarita es atendida por dos doncellas, conocidas como “meninas”: a la izquierda, María Agustina Sarmiento, que le ofrece una jarrita con agua; y a la derecha, Isabel de Velasco.

Un poco adelantada encontramos a la enana Maribárbola y al pequeño bufón Nicolasito Pertusato que molesta a un perro. Detrás aparecen Marcela de Ulloa y un guardadamas sin identificar. Al fondo, en una puerta, el aposentador real José Nieto y, reflejados en un espejo, encontramos a los reyes Felipe y Mariana. La cuidada composición ofrece una gran sensación de profundidad que ha hecho elucubrar a cientos de críticos y artistas desde hace siglos.

Existen muchas interpretaciones del cuadro. La idea principal hace referencia a la política de la época y a los problemas dinásticos. La infanta Margarita es la primera hija del rey con Mariana de Austria. Su hermano Carlos, que finalmente reinará como Carlos II, nacerá diez años después.

Entre el vasto abanico de explicaciones más o menos esotéricas destaca la idea del profesor Jacques Lassaigne quien en Les Ménines (Lausana, 1973), explica la obra planteando que todo el conjunto era, en realidad, una representación mágica y protectora de la constelación Corona Borealis, en cuyo centro destaca la infanta Margarita.

Alphecca, la estrella principal de la Corona Boreal, también se conoce como Gema y como Margarita Coronae, es decir, la "Perla de la Corona". Etimológicamente, "margarita" hace referencia a la perla de algunos moluscos. De hecho, esta acepción todavía se encuentra en el Diccionario de la Real Academia. Si se me permite la digresión, la conocida expresión "arrojar margaritas a los cerdos" a veces aparece como "arrojar perlas a los cerdos" pero, en realidad, significan lo mismo.

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Según la teoría de Lassaigne, la estrella principal de la constelación personifica a la infanta Margarita. El crítico francés basaba su afirmación en la erudición de Velázquez, poseedor de una de las mejores bibliotecas de su tiempo. Está documentado que entre sus libros se encontraba la Suma Astrológica de Antonio Nájera, así como tres anteojos para mirar las estrellas.

Ángel del Campo y Francés, ingeniero de caminos y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando también respaldó esta idea en su obra La Magia de las Meninas (Madrid 1978). Del Campo planteó la idea de que las cabezas de los personajes de la izquierda y las manchas de los cuadros forman un círculo, símbolo de la perfección.

En el centro de ese círculo se sitúa el espejo con los rostros de los reyes. De este modo, se da a entender que la monarquía es el sistema político perfecto. Uniendo las cabezas de los diferentes personajes aparece la forma de la Corona Boreal, pero siguiendo con las uniones de puntos aparece el símbolo de Capricornio, signo natal de la reina Mariana.

Personalmente, me parece una teoría bastante traída por los pelos, aunque la correspondencia entre las figuras (concretamente sus corazones) y la posición de las estrellas resulta llamativa. Con todo, creo que no es demasiado complicado hacer coincidir un número de puntos limitado en un cuadro de conjunto donde aparecen tantos personajes.

PACO BELLIDO


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