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28 de agosto de 2016

  • 28.8.16
Montilla abrió de par en par las puertas de su Fiesta de la Vendimia con la Cata Flamenca, un festival organizado por el Ayuntamiento de la localidad, en colaboración con la Peña El Lucero y la Diputación de Córdoba, en el que la pianista y cantaora toledana María Toledo constituía la principal novedad de un cartel en el que también brillaron con luz propia Farruquito –que regresaba a la localidad de la Campiña Sur tras el éxito cosechado el pasado año en este mismo escenario– y los montillanos Antonio Mejías y Curro Cruz.





Precisamente fue el cantaor local, ganador en 2010 del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, el encargado de romper el hielo –junto a Patrocinio Hijo– con una vidalita, uno de esos cantes “de ida y vuelta” que anoche sonaron en el remozado recinto ferial de la avenida de Las Camachas como homenaje al Inca Garcilaso de la Vega, al que el Ayuntamiento de Montilla ha querido dedicar la próxima edición de la Fiesta de la Vendimia, coincidiendo con la conmemoración del cuarto centenario de su fallecimiento.

“Se trata de un festival completamente consolidado por los muchos años de trayectoria que atesora y por la repercusión que tiene en el panorama flamenco nacional”, destacó la teniente de alcalde del Área Sociocultural, Conchi Espejo quien, en declaraciones a Montilla Digital, recordó que desde su primera edición en 1970, la Cata Flamenca de Montilla ha visto pasar por su escenario a primeras figuras del cante y del baile como Antonio Mairena, Enrique Morente, Fosforito, El Lebrijano, Antonio el Bailarín, Camarón de la Isla o Paco de Lucía.

AYUNTAMIENTO DE MONTILLA - FIESTA DE LA VENDIMIA MONTILLA-MORILES

La responsable municipal de Cultura, que agradeció a la Peña El Lucero el trabajo y el asesoramiento técnico que presta cada año para organizar esta actividad, reiteró el compromiso del equipo de gobierno por mantener y potenciar un festival que “sirve de perfecto preámbulo para la Fiesta de la Vendimia, que es fundamental para difundir nuestro producto estrella: el vino”.

Al inicio de la noche, y de la mano del médico y escritor montillano Antonio Varo Baena, que volvió a ejercer de maestro de ceremonias, los artistas que conformaban el cartel de la cuadragésimo segunda edición de la Cata Flamenca –con la excepción de Farruquito– fueron subiendo al escenario para compartir un brindis con los centenares de aficionados que se dieron cita en el recinto ferial, un enclave elegido por los miembros de la Peña El Lucero para celebrar esta comunión perfecta entre el vino y el cante.





De este modo, Pedro El Granaino, Alfredo Tejada y Jesús del Rosario –los otros tres artistas que completaron la terna y que hicieron las delicias del público montillano– recibieron junto a sus compañeros de cartel el tradicional catavino que, este año, correspondió venenciar a la joven morilense Inmaculada Carmona, que se inició en este peculiar arte a los siete años de edad y que el pasado año se impuso en el Concurso Infantil de Venencia promovido por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles.

“El flamenco ocupa un lugar preeminente en la cultura montillana”, recalcó el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, que estuvo acompañado por la delegada de Turismo en la Diputación de Córdoba, Carmen Gómez. Para el primer edil, “los vecinos de esta ciudad deben sentirse orgullosos por poder contar con un colectivo como la Peña El Lucero que, desde hace 42 años, y en colaboración con el Ayuntamiento y la Diputación, viene promoviendo este festival que sirve de antesala a la Fiesta de la Vendimia y que constituye un valioso referente para las nuevas generaciones de cantaores y, también, para quienes han alcanzado ya ese espacio reservado sólo para unos pocos elegidos, tras décadas de trabajo en tablaos, teatros y certámenes de prestigio”.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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