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22 de junio de 2016

  • 22.6.16
La pasada semana tenía lugar en la piscina cubierta de Montilla la fiesta de clausura de la temporada 2015-2016, en la que intervinieron todos los participantes de los diferentes programas ofertados por el Servicio Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Montilla.



Desde primera hora de la mañana, son muchas las personas que acuden cada día a los programas de Natación de Mayores y Actividad Física en el Medio Acuático, y también vivieron su particular fiesta de fin de curso con una alegría especial, realizando juegos y bailes para poner el broche de oro a una temporada cargada de actividades, que les ha ayudado a mejorar su condición física para afrontar las actividades rutinarias del día a día.

No obstante, quienes verdaderamente viven la fiesta de fin de curso con especial intensidad son los más pequeños que, este año, han disfrutado de la temática escogida para ilustrar el evento y que no ha sido otra que el espacio.

Por eso, a la entrada del recinto, una nave espacial y un marcianito esperaban a los más pequeños, que aprovecharon la oportunidad para hacerse una foto mirando por las aperturas circulares que había en cada una de las figuras. Ninguno podía sospechar lo que les aguardaba dentro.

Nada más asomarse a la enorme sala que da acceso a la piscina, los pequeños penetraban en un mundo imaginario, inesperado. Una enorme habitación, solamente iluminada por el resplandor de cada uno de los astros, grandes esferas luminosas, que parecían flotar en la estancia, a cuyo alrededor, centenares de estrellas brillaban sobre un fondo oscuro de papel, que impedía el paso de cualquier luz procedente del exterior.

Los pequeños se quedaban extasiados al contemplar el universo que les envolvía. Los habitantes del mismo no paraban de entrar y salir: astronautas y marcianas, con amplios vestidos etéreos, nacarados, pelucas celestes, brillantes, y caras adornadas con bonitos lunares, también de color azul claro, que, al ir avanzando la tarde, se mezclaban con el sudor y la humedad del ambiente, dándoles un peculiar aspecto. La magia lo envolvía todo.



Al salir de allí, de nuevo, vuelta a la realidad. Una vez en el recinto de las piscinas, los más pequeños –bebés e infantiles– realizaban sus actividades en la piscina pequeña y los mayores se encontraban con un circuito muy motivador en el vaso polivalente –piscina grande–, donde pasaban de un juego a otro, dirigidos por los astronautas y las marcianas –sus monitores de los cursos–.

Todos pudieron disfrutar de la clásica tirolina, que hizo la delicia de los niños; de la pasarela de 14 metros, que les permitía caminar sobre el agua, realizar volteos y todo tipo de acrobacias; y de la actividad más esperada: el enorme castillo hinchable, que hizo las delicias de los mayores y de los más pequeños.

Un equipo de socorristas supervisaba todo cuanto ocurría en la instalación, por la que pasaron cerca de 300 niños y niñas, repartidos en dos jornadas. La actividad, que estuvo dirigida por el Club Natación Montilla y por el Servicio Municipal de Deportes, dio fin a los programas de Natación de la piscina cubierta en un ambiente festivo, este año lleno de sorpresas, que guardarán en la memoria quienes disfrutaron del mismo.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍAS: CLUB NATACIÓN MONTILLA


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