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13 de junio de 2016

  • 13.6.16
Ocho meses después de la bendición del comedor de Cáritas Montilla en la plaza de Ángel Sisternes, junto a la Casa de las Aguas, este servicio de atención a las personas más necesitadas se ha convertido en un recurso indispensable para más de 25 usuarios. Diariamente, voluntarios y colaboradores del Centro Diocesano San Juan de Ávila, además de numerosas empresas y montillanos a título individual, hacen posible el reparto de comidas y meriendas que se ofrecen desde la entidad.



El comedor, que tiene capacidad para 80 personas, atiende a aquellas personas que solicitan ayuda y que, en algunos casos, son derivados desde los propios Servicios Sociales municipales. "El 95 por ciento de nuestros usuarios son montillanos que están pasando por una mala situación. Llegan a nosotros desde algunas de las Cáritas de Montilla o, en ocasiones, derivados desde otros servicios. No se hace ninguna selección", explica María Gallo, tesorera de Cáritas Montilla.

Desde la apertura del comedor hace seis meses, el número de usuarios ha ido creciendo paulatinamente "gracias al boca a boca", hasta situarse en una media de 25 atenciones diarias, que reciben tanto el almuerzo en las instalaciones del comedor, como un bocadillo, fruta y zumos para la merienda.

En este sentido, María Gallo señala que tan solo se atienden a vecinos de la localidad o bien a personas que se encuentran "en tránsito" en el municipio. "El comedor tiene capacidad para dar atención a muchos más usuarios. Es cierto que a finales de mes o cuando termina la campaña de la aceituna se nota cierto repunte, pero aún hay capacidad para realizar más atenciones", puntualiza Gallo, quien aclara que no se atiende a niños en edad escolar, dado que las comidas se sirven a las 13.30 de la tarde.



A primera hora de la mañana comienza la actividad en la sede de Cáritas de la mano de un nutrido grupo de voluntarios –en torno a 30 personas, que han permitido ampliar el servicio de tres a cinco días semanales– que se afanan en la preparación del menú diario, así como en la recogida de los alimentos que diariamente donan numerosas empresas y vecinos de la ciudad.

Frutas y verduras que diariamente aportan comercios de la ciudad o que se adquieren gracias a los donativos que se realizan a través de ingresos puntuales o colaboraciones mensuales, junto a piezas de pan, carnes y productos no perecederos que aporta el Banco de Alimentos son las herramientas de trabajo de los voluntarios y de los colaboradores del comedor.



"La acogida que han tenido los montillanos ha sido muy gratificante y son muchas las actividades que se han realizado a beneficio de esta iniciativa", reconoce la tesorera de Cáritas, quien aclara que las comidas han sido diseñadas por un nutricionista, partiendo de los suministros del propio Banco de Alimentos, "de tal forma que se asegure la ingesta mínima de nutrientes recomendada si tan sólo va a ser esa la comida del día".

Durante 2015, según apunta el balance asistencial de Cáritas, desde las parroquias cordobesas se atendieron a unas 120.000 personas y desde los servicios generales de la institución se ayudaron a otras 8.253 personas, en su mayoría mujeres, así como personas desempleadas de larga duración y que no reciben ningún tipo de prestación económica.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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