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5 de junio de 2016

  • 5.6.16
No creo descubrir nada si digo que estamos en un mundo en el que las imágenes nos inundan. Lo visual se ha impuesto de tal modo a la palabra que los escritores, lamentablemente, se encuentran en franca retirada. Se cumple, pues, ese aforismo de origen chino (eso creo), de todos conocido, y que nos dice que “una imagen vale más que mil palabras”.



En la actualidad, las instituciones, las empresas, las organizaciones sociales, los partidos políticos, etc., no solo necesitan un nombre que los identifique, sino también un símbolo visual o logotipo que es algo así como la tarjeta de presentación con la que mostrarse en un mundo en el que nos comunicamos no solo con palabras sino también con imágenes.

¿Quién, por ejemplo, no conoce el logotipo de Nike? ¿Hay alguien que no sepa que ese arco dorado y alargado representa a la cadena McDonald´s? ¿No sabría distinguir el incondicional de un equipo de fútbol su escudo entre los de cientos de equipos que compiten en las diferentes ligas?

Que estamos rodeados de símbolos y de logotipos es una verdad incuestionable, pues basta salir a la calle y asomarse a los escaparates, mirar la televisión o entrar en internet y toparnos con cientos de ellos.

Pues bien, aterrizando al mes de junio del año en curso, todo (o casi todo) el mundo sabe que el próximo día 26 se celebran las elecciones al Congreso de Diputados y al Senado, dado que las formaciones políticas no llegaron a un acuerdo tras las desarrolladas el 20 de diciembre del año pasado.

En cierta medida, es una especie de segunda vuelta con muy pocas novedades. Sin embargo, en ese cuadrilátero (nunca mejor dicho) aparece una: el acuerdo al que han llegado Podemos e Izquierda Unida, junto a otras formaciones menores, para presentarse en una candidatura conjunta, y que parece ser que ha animado un tanto el cotarro electoral.

Lógicamente, hubo encuentros previos entre esas formaciones para tejer una especie de tapiz multicolor, por la variedad de formaciones que lo configuran.

Tras los acuerdos iniciales, tuvieron que buscar un nombre que articulara todo ese conjunto. Se llegó a la denominación de Unidos Podemos, que, personalmente, me parece un acierto, pues recoge el nombre de la fuerza que tuvo el mayor número de diputados de ellas, al tiempo que la primera palabra hace alusión a IU y a la idea de acudir conjuntamente o formando un equipo cohesionado.



Pero había que dar otro paso y, una vez que se acercaba la campaña, sacar un logotipo y un eslogan o lema que serían los que se utilizarían durante las tres semanas que dura la misma.

Lo más razonable es acudir a un buen diseñador gráfico que conozca la filosofía o principios de esa fuerza política y sepa traducir visualmente los objetivos que se pretenden defender. Pero no siempre se hace así, y más de un aficionado salta al ruedo con alguna ‘genialidad’; aunque esto es difícil saberlo, pues no se suele decir quién ha sido el autor de la misma.

Me imagino que esto es lo que ha ocurrido con Unidos Podemos, cuyo logotipo, en el que aparecen las dos palabras del nombre diseñadas sobre un fondo morado, nos muestra un corazón multicolor donde debería aparecer la ‘o’ de Unidos. Por otro lado, el eslogan o lema de campaña será “La sonrisa de un país”.

¡Madre mía! ¡Menuda cursilada! No sé quién ha sido el autor o autora de semejante fantochada lingüística y visual. ¡En mi vida he visto cosa tan ridícula!

Pero como no quiero quedarme simplemente en esa valoración personal, voy a intentar explicarme, comenzando por el análisis del logotipo, para después pasar al eslogan.

Como he apuntado, vivimos en un mundo que está saturado de logotipos de diversas temáticas y de distintos símbolos que se utilizan en ellas. Uno de esos símbolos es el corazón que suele usarse, fundamentalmente, en aquellos logotipos relacionados con el campo de la sanidad y de la salud, puesto que la referencia de estas disciplinas con la imagen del corazón es casi inmediata.

También suele aparecer en el ámbito religioso, dadas sus connotaciones de símbolo de amor y caridad hacia el prójimo. Un tercer campo de su uso visual se produce en las ONG u organizaciones solidarias, en las que el valor humano de apoyo y la fraternidad son sus señas de identidad.

No debemos olvidar de ningún modo a las empresas dedicadas a la moda, la ropa y la cosmética femenina, ya que, en eventos como son las bodas, el corazón cobra un gran protagonismo al representar el amor y el enamoramiento.

También en el mundo infantil aparecen los corazones como símbolos de cariño y ternura. Símbolos que tanto gustan a los padres y a las madres cuando sus pequeños les llegan con un regalo, sea en el día de la madre, del padre o en un cumpleaños.

Pero si hay un corazón dentro de un logotipo que acabó convirtiéndose en un auténtico icono, y copiado innumerables veces, fue el que diseñó Milton Glaser en 1977 para la ciudad de Nueva York. Todos recordamos ese “I (love) NY”, en el que la palabra ‘love’ era sustituida por un corazón rojo. De todos modos, una cosa es amar a la ciudad de los rascacielos y otra introducir el amor en un logotipo de una coalición política.



Entonces, ¿por qué Unidos Podemos ha buscado un corazón multicolor que según nos dicen representa a las distintas formaciones que participan? ¿Qué razones ha utilizado el creador de este logotipo y de la frase para caracterizar a una coalición que tendrá que luchar a brazo partido con los partidos rivales?

Solamente se me ocurre pensar que se ha querido contrarrestar todo el conjunto de descalificaciones que constantemente les llueve: ‘radicales’, ‘populistas’, ‘comunistas’, ‘extremistas’, ‘bolivarianos’, ‘amigos de los okupas’… y mostrar que no van a llevar al país a la ruina y al caos en el caso de ganar o ser una fuerza decisiva tras las elecciones.

Entiendo, por otro lado, que una cosa es la sonrisa franca que puedan mostrar juntos, y en algunas ocasiones, Alberto Garzón y Pablo Iglesias, y otra es que hagan de “sonrisas y corazones” el lema de la campaña. Y es que las sonrisas francas se perciben, no en los labios que pueden controlarse voluntariamente, sino, tal como nos indican los estudios de psicología, en los ojos que carecen de control, por lo que podemos diferenciar a quienes sonríen forzadamente de quienes lo hacen de modo espontáneo y sincero.

Creo, para cerrar, que les han dado todas las bazas a sus rivales políticos para que hagan chistes a partir de esa “sonrisa” y ese “corazón” con el que Unidos Podemos pretende recabar el voto de los electores y llegar a lo más alto el próximo 26 de junio. Ya han comenzado en los diarios y redes sociales, por lo que me imagino que cuando entremos en campaña veremos bromas, burlas, ironías y sarcasmos de todo tipo. ¡Ojalá me equivoque!

AURELIANO SÁINZ


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