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30 de mayo de 2016

  • 30.5.16
El conocido periodista y actor estadounidense Heywood Hale Broun, protagonista de La extraña pareja y Esposa por sorpresa, solía afirmar que el deporte no forja el carácter sino que lo pone de manifiesto. Por eso, en estos tiempos que corren, en los que impera el individualismo, la falta de compañerismo y la ausencia de solidaridad, el gesto de un niño montillano conmovió a los espectadores que asistían a las pruebas de las categorías base de la decimotercera edición de la Carrera Popular María Auxiliadora, organizada por la Asociación de Antiguos Alumnos de Don Bosco, en colaboración con el Servicio Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Montilla y la Diputación de Córdoba, junto con un gran número de firmas y casas colaboradoras.







Manuel Raya Bujalance, que así se llama este pequeño gran héroe, ofreció toda una lección de deportividad que, además de demostrar su categoría personal, sirvió una vez más para poner de manifiesto la importancia de los valores en un deporte como el atletismo.

Ocurrió en la avenida de Andalucía, mientras se disputaba la carrera de la categoría Benjamín sobre una distancia de 800 metros. A falta de 50 metros para la línea de meta, otro joven participante sufrió una caída que, pese a no tener mayores consecuencias, sí que le impidió continuar la prueba con normalidad.

Y fue en ese momento cuando Manuel Raya Bujalance, en lugar de aprovechar esta circunstancia y rebasar a su contrincante para llegar por delante a la línea de meta, decidió detener su marcha y ayudarle a incorporarse para reanudar la carrera, tal y como recoge la extraordinaria secuencia tomada por Antonio Salas. Un gesto noble que dignifica a este niño como deportista y que, además, pone de manifiesto la importancia que tiene la educación en valores en una disciplina como el atletismo.

MANUEL RAYA URBANO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: ANTONIO SALAS (CEDIDAS)


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