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8 de septiembre de 2012

  • 8.9.12
En un salón manga se puede encontrar de todo: tiendas de merchandising, escenarios, talleres, zona de comida oriental... Pero, sobre todo, abunda la gente disfrazada y dispuesta a pasar un buen rato. Estamos hablando del cosplay: para unos, una afición; para otros, un modo de vida. ¿De qué trata esta tendencia tan extendida, sobre todo en Japón?

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Cosplay proviene de los términos ingleses costume y play. Se cree que surgió sobre los años setenta en el famoso Mercado de Cómic (Comic Market) que se celebra en Tokio todos los años. Allí empezaron a congregarse aficionados disfrazados de sus personajes favoritos y, posteriormente, esta tendencia se extendió por Europa y Estados Unidos, hasta la actualidad.

Por lo tanto, el cosplay es la representación realista de personajes de ficción mediante un disfraz. En el caso de la cultura oriental, sobre todo en Japón, los aficionados se basan en sus protagonistas de mangas, animes y videojuegos preferidos. Pero esta tendencia no consiste únicamente en llevar un disfraz. Lo característico de ello es que los cosplayers deben representar fielmente la personalidad y la actitud del personaje.

En el caso de la cultura occidental, es común la representación de personajes de cómics de franquicias tan aclamadas como Marvel o DC, personajes de películas, series de televisión o animadas y novelas como, por ejemplo, Harry Potter.

Dentro del cosplay podemos encontrar muchas tendencias, pero solo destacaremos tres: el Crossplay, el Hemonomimi y el Cosplay Lolita. El Crossplay es el término usado para una variante muy especial del cosplay. El aficionado se disfraza de un personaje de anime, manga o videojuego de género opuesto, es decir, un chico podría disfrazarse de Misa Amane de Death Note o una chica de Ichigo Kurosaki de Bleach, por ejemplo.

El Kemonomimi es un tipo cosplay popular en Japón. Consiste en disfrazarse colocándose rasgos animales; lo más común son orejas, colas o garras. Un ejemplo puede ser un cosplay de Himari del anime Omamori Himari, que posee tanto orejas como cola de gato, a pesar de su apariencia humana.

Por otra parte está el Cosplay Lolita, un tipo de vestimenta que intenta imitar los estilos de los periodos Rococó y Victoriano. Se trata de lucir adorables y elegantes utilizando corsés, botas altas, medias, volantes, lazos y sombrillas.

Un apunte que se debe tener en cuenta es que no se pueden confundir el Cosplay Lolita con la moda Lolita, ya que son distintos. La segunda es una moda urbana y no un disfraz, que cuida mucho la calidad de los materiales y llega a ser un modo de vida.

El mundo del cosplay tiene un gran calado en Japón. Hay revistas especializadas sobre ello y personas que se dedican casi profesionalmente a este ámbito. Como muestra de la importancia de esta cultura del disfraz destacamos el concurso internacional más afamado, el World Cosplay Summit, realizado anualmente en la ciudad nipona de Nagoya.

En este evento participan gentes de todas partes del mundo con su cosplay correspondiente. Un dato curioso es que en 2009 los españoles Berenic Serrano y Laura Fernández consiguieron el segundo puesto.

En resumen, el cosplay es un nuevo modo de vivir la cultura Otaku, por lo que no consiste solo en disfrazarse. Algunos lo realizan por afición y diversión y otros de forma profesional. Pero todos ponen su paciencia y esfuerzo en lo que hacen. Estaría bien que esta corriente se conociera y que no se crearan tantos prejuicios al respecto.

SARA B. PATRÓN / REDACCIÓN


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